Skip directly to content

Contacto intergeneracional: puentes de amor y sabiduría

En la actualidad vivimos en un escenario en el que la mujer se ha ido incorporando cada vez más al mundo laboral. Este cambio ha tenido un especial impacto en aquellos países donde la composición familiar se ha modificado, pasando de una mayor existencia de familias extendidas en las que convivían tres generaciones bajo el mismo techo y estaban influenciadas por la migración a las grandes urbes, hacia familias nucleares en las que conviven papá, mamá e hijos, en este caso sin los abuelos pero si con una presencia ocasional de estos últimos. 

A partir de esto se hace evidente que las familias nucleares generalmente están en las periferias de las ciudades mientras que los abuelos están en el centro. Por esta razón, muchas de las interacciones con las personas de la tercera edad se generan ante situaciones sociales adversas, sanitarias, condiciones como la viudez o la soledad y la enfermedad.

Actualmente estamos ante una situación en la que  algunos nietos han perdido la gran oportunidad de crecer al lado de sus abuelos, y se han forjaron la imagen de que la vejez está ligada a enfermedad y condiciones de desamparo. Por fortuna, ésta realidad es modificable y en parte es labor de todos generar ese cambio cultural donde los futuros adultos mayores del siglo XXI se lleven el mejor modelo de un  envejecimiento activo y con orgullo.

Retomando la idea con la que empecé este artículo, la incorporación de la mujer al mundo laboral, ha hecho necesaria la participación de los abuelos nuevamente en el cuidado de sus nietos, poniéndolos ante la oportunidad de asumir un nuevo rol social y familiar. Este nuevo escenario, requiere tener claro un factor de adaptabilidad porque esos abuelos se transforman en un paso importante de amor y sabiduría para sus nietos y desde ellos con su ternura e inocencia se dan elementos revitalizantes que a su vez recargan el espíritu de sus abuelos.

Es determinante que esta experiencia sea una elección y no una imposición que les lleve a abandonar su identidad y/o sus objetivos en la vida. Esto porque su rol no debe limitarse a ser  exclusivamente abuelo, deben mantenerse con liderazgo los roles de esposo(a), amigo(a) entre otros.

Un hecho para destacar y advertir, es que como parte de la vida los que ayer eran nietos dependientes que usted contribuyó a cuidar y formar, en ausencia de sus padres, llegarán a etapas del desarrollo en las que son cada vez más autónomos y comenzarán a buscar su camino en la vida. Esto aún teniendo en cuenta que en algún momento dependían casi totalmente de usted e incluso cuando usted perdió algo de su  identidad o de sus intereses personales por entregarse a ellos.

Ante este panorama, las relaciones intergeneracionales pueden mantenerse pero deben adaptarse en lo que significa respetar la independencia, dar confianza y ayuda o consejo.

También pueden aparecer distanciamientos, por lo tanto, como la canción “Cambia todo Cambia”, se debe tener flexibilidad al cambio y adaptación al nuevo tipo de relaciones que se pueden dar en pro de seguir permaneciendo. Para ello no debemos dejar de aprender de los demás y de nosotros mismos, para hacer perdurar esos puentes intergeneracionales que la mayoría de las veces serán oxígeno para el alma de una manera bidireccional.

Dr. Juan Carlos Molina 

Geriatra